El peso mexicano logró una jornada positiva este martes, mostrando resiliencia en los mercados internacionales. De acuerdo con los datos de cierre del Banco de México (Banxico), la moneda nacional registró una ligera apreciación, mientras los inversionistas mantienen la mirada fija en los próximos anuncios de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos.
A continuación, te detallamos cómo cerró el tipo de cambio y qué factores influyeron en el comportamiento de la divisa.
Al cierre de la jornada, el tipo de cambio se ubicó en los 17.12 pesos por dólar, lo que representa una ganancia para la moneda mexicana de 0.17% (equivalente a 3.0 centavos) respecto a su nivel previo.
En ventanillas bancarias (como Banamex), el precio del dólar se cotizó promediando los 17.59 pesos, reflejando la estabilidad que ha mantenido el "superpeso" durante el inicio de este 2026.
El optimismo en el mercado local responde a la expectativa por la publicación de las minutas de la Reserva Federal programadas para este jueves. El análisis de los expertos sugiere lo siguiente:
Recortes de tasas: Si las minutas confirman que la Fed planea reducir las tasas de interés hacia el segundo semestre de 2026, el peso podría romper la barrera de los 17.10 por dólar.
Carry Trade: México sigue siendo un destino atractivo para los inversionistas debido al diferencial de tasas entre Banxico y la Fed, lo que favorece la liquidez de la moneda.
Riesgos en el horizonte: Analistas de EBC Financial Group advierten que, pese a la fortaleza actual, la incertidumbre en torno al T-MEC y el estancamiento del sector manufacturero podrían presionar al peso en el mediano plazo.
A diferencia del peso mexicano, otras divisas de mercados emergentes perdieron terreno frente a un índice dólar (DXY) que mostró un fortalecimiento del 0.25%, situándose en los 97.16 enteros.
| Moneda | Variación frente al dólar |
| Baht tailandés | -0.44% |
| Peso chileno | -0.27% |
| Rand sudafricano | -0.18% |
| Lira turca | -0.04% |
En el ámbito de la renta fija, el rendimiento de los bonos a 10 años en Estados Unidos se posicionó en un 4.04%, mientras que en México, el bono equivalente se mantuvo en niveles significativamente más altos, alcanzando el 8.78%. Esta brecha de rendimientos sigue siendo el principal motor que sostiene la demanda de activos denominados en pesos.