Una circulación anticiclónica mantiene temperaturas elevadas en la Ciudad de México, provocando una ola de calor que ha intensificado las condiciones climáticas en la capital durante los últimos días. Este fenómeno ha generado temperaturas superiores al promedio histórico para abril, particularmente en zonas con alta densidad urbana donde el concreto y el asfalto potencian la acumulación de calor.
El fenómeno se caracteriza por cielos despejados, escasa nubosidad y una fuerte radiación solar que incrementa la sensación térmica, especialmente entre las 11:00 y las 16:00 horas. En este contexto, el llamado efecto isla de calor agrava las condiciones en la ciudad, elevando varios grados la temperatura en comparación con zonas periféricas.
Las autoridades han emitido recomendaciones para prevenir afectaciones a la salud, como evitar la exposición prolongada al sol, mantenerse hidratado, usar ropa ligera y prestar especial atención a grupos vulnerables como niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. También se han reportado incrementos en la demanda de servicios médicos relacionados con golpes de calor y deshidratación.
Especialistas advierten que estos eventos extremos podrían volverse más frecuentes e intensos debido al cambio climático, lo que obligará a replantear estrategias urbanas, desde el diseño de espacios públicos hasta políticas de mitigación ambiental, para reducir los impactos en la población.