Aunque las labores de rescate continúan, la emergencia todavía no ha terminado. Autoridades de Nepal y China mantienen vigilancia sobre diferentes puntos de la región debido a la formación de acumulaciones de agua detrás de los escombros generados por el colapso glaciar.
El riesgo radica en que una ruptura repentina de estas barreras naturales podría liberar grandes cantidades de agua hacia zonas ubicadas río abajo. Esto podría generar nuevos desbordamientos en comunidades que ya enfrentan daños severos y tienen infraestructura limitada para responder a otra emergencia.
La situación también se ve complicada por las condiciones meteorológicas y la inestabilidad del terreno. Los equipos de emergencia deben trabajar con precaución para evitar exponer a rescatistas y sobrevivientes a nuevos deslizamientos o corrientes repentinas.
Por ello, las autoridades mantienen monitoreo permanente de los cauces y de las zonas donde se han formado acumulaciones. La prioridad es evitar una segunda tragedia mientras continúa la búsqueda de personas desaparecidas y la distribución de ayuda a las comunidades afectadas.