La crisis del agua en Guadalajara se convirtió en motivo de una multitudinaria manifestación ciudadana que llegó hasta Casa Jalisco, residencia oficial del gobernador Pablo Lemus, para exigir medidas concretas ante el deterioro de la calidad del suministro.
Los participantes reclamaron que durante meses han recibido agua con coloraciones anormales y malos olores, una situación que ha generado inconformidad entre las familias y cuestionamientos sobre el funcionamiento del SIAPA.
El Gobierno estatal ha reconocido la gravedad del problema y planteó dejar de utilizar el agua proveniente de la presa Las Pintas y del sistema antiguo de Chapala para mejorar la calidad del servicio. Sin embargo, esta medida también implicaría una reducción temporal en el volumen de agua disponible para diferentes colonias metropolitanas.
La manifestación reflejó el reto que enfrenta la administración estatal para recuperar la confianza ciudadana. Mientras las autoridades plantean modificaciones en el sistema de abastecimiento, los habitantes exigen información clara, resultados y garantías de que el agua distribuida llegue en condiciones adecuadas.