La muerte del sacerdote Patricio Sánchez Molinari, ocurrida el pasado 17 de octubre en Guayaquil, Ecuador, ha puesto la atención sobre las condiciones en las que se encontraba la enorme cruz de madera que se desprendió del altar y cayó sobre su cabeza mientras celebraba una misa. El accidente quedó registrado en una transmisión en vivo y rápidamente se difundió en redes sociales.
La estructura estaba colocada detrás del lugar donde el religioso encabezaba la ceremonia. Durante una de las oraciones, el crucifijo cayó repentinamente hacia adelante y golpeó al párroco, provocando una emergencia que movilizó a los asistentes, quienes intentaron auxiliarlo y solicitaron atención médica.
De acuerdo con información difundida por medios ecuatorianos, la Arquidiócesis de Guayaquil se encuentra a la espera de un informe técnico que permita conocer las circunstancias del desprendimiento. Hasta ahora no se ha establecido públicamente una causa definitiva, por lo que sería prematuro atribuir el accidente a una falla específica.
El caso también ha generado preguntas sobre las medidas preventivas dentro de los templos religiosos. La institución eclesiástica señaló que sus parroquias realizan trabajos de mantenimiento con acompañamiento técnico, mientras la comunidad continúa lamentando el fallecimiento del sacerdote.