La disputa se originó después de que China decidiera imponer aranceles a los productos de brandy provenientes de la Unión Europea. El Ministerio de Comercio de Francia había anunciado anteriormente que colaboraría con la Comisión Europea para impugnar estos aranceles, los cuales fueron implementados en respuesta a la reciente votación de la UE para imponer tarifas a los vehículos eléctricos (VE) fabricados en China.
La medida antidumping de China ha afectado directamente a los exportadores europeos de brandy, quienes han expresado su preocupación por las consecuencias económicas que estas tarifas podrían generar en el sector. En cuanto a los aranceles impuestos por la UE, se perciben como una respuesta estratégica a las políticas de subsidios que China ofrece a sus fabricantes de vehículos eléctricos, lo que genera un desequilibrio en el comercio global.
La Comisión Europea ha señalado que el recurso a la OMC es una medida necesaria para garantizar que el comercio se realice de manera justa y conforme a las reglas internacionales. En este sentido, se busca que la OMC resuelva la disputa y, de ser posible, levante las restricciones que afectan a las exportaciones de brandy europeo, que son consideradas injustas por parte de la UE.
Por su parte, el Ministerio de Comercio de China aseguró que ha recibido una solicitud de consulta formal por parte de la Unión Europea y que abordará el asunto conforme a las normas y procedimientos establecidos por la OMC. Aunque China ha defendido sus acciones como necesarias para proteger su industria nacional, se compromete a resolver la disputa a través del diálogo y la negociación.
Este nuevo enfrentamiento en el ámbito comercial refuerza la tendencia de tensiones entre China y la Unión Europea, dos de las mayores economías del mundo. Ambos bloques se encuentran actualmente en una fase de competencia económica, que involucra temas que van desde la protección de sus industrias nacionales hasta la adopción de políticas comerciales más estrictas frente a los desafíos globales.