El equipo médico informó que el presidente, de 79 años, se encuentra consciente, habla normalmente y no presentará secuelas neurológicas. Durante una rueda de prensa, el doctor Roberto Kalil señaló: "Lula evoluciona bien, fue extubado y está tranquilo. No tuvo ninguna lesión cerebral, el riesgo de lesión es cero".
La operación fue necesaria para drenar el sangrado acumulado, resultado del golpe sufrido. El procedimiento, realizado con éxito, permitió estabilizar al mandatario. Aunque la recuperación avanza favorablemente, se estima que Lula permanecerá hospitalizado hasta el próximo lunes para monitorear su evolución.
Mientras el presidente se recupera, su equipo de gobierno ha reorganizado su agenda oficial. Líderes políticos y jefes de Estado de diversas partes del mundo han expresado su apoyo y deseos de pronta recuperación, destacando la fortaleza de Lula frente a este desafío de salud.
Esta no es la primera vez que Lula enfrenta una prueba médica. En el pasado, superó un cáncer de laringe, demostrando su capacidad para sobreponerse a adversidades. Su recuperación es esperada no solo por el gobierno brasileño, sino también por sus seguidores, quienes ven en él un símbolo de lucha y perseverancia.
Los médicos mantendrán al presidente bajo observación constante para garantizar que no haya complicaciones. Según el equipo médico, se priorizará el descanso y la estabilidad de Lula antes de retomar gradualmente sus actividades oficiales.