Detenciones, aseguramientos y nuevas líneas de investigación destacan en el informe más reciente sobre seguridad en Michoacán
El Gobierno federal informó que más de 900 personas han sido detenidas en Michoacán por delitos de alto impacto, como parte del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia. También se han asegurado alrededor de 23 toneladas de droga, más de 900 armas de fuego y se han desmantelado 17 laboratorios clandestinos ligados al crimen organizado.
De acuerdo con el gabinete de seguridad, estos operativos han permitido reducir los homicidios en la entidad en cerca de 50%, una de las metas principales del plan.
Uno de los ejes prioritarios del plan es esclarecer el asesinato del exalcalde de Uruapan, Carlos Manzo. En las últimas semanas se logró detener a un presunto autor intelectual del crimen, quien ya fue vinculado a proceso.
Las autoridades también confirmaron que existen órdenes de aprehensión contra policías municipales que habrían incurrido en omisiones o presunta colaboración con estructuras delictivas que operaban en la región.
El informe incluye avances importantes en la lucha contra la extorsión, uno de los delitos más recurrentes en Michoacán. Se han realizado detenciones relacionadas con este delito y se habilitó una subsede especializada para recibir denuncias de comerciantes, productores y ciudadanos afectados.
La coordinación entre fuerzas federales y autoridades locales se reforzó para identificar a los grupos responsables y frenar su operación en corredores agrícolas y comerciales.
El Plan Michoacán contempla acciones más allá del despliegue policial. Incluye programas de apoyo económico, inversión en comunidades vulnerables, fortalecimiento de capacidades para policías estatales y municipales, así como la construcción de infraestructura de seguridad en zonas estratégicas.
También se anunció la instalación de un nuevo cuartel en Uruapan, que servirá como base para mantener operativos permanentes y control territorial en municipios con alta incidencia delictiva.
Las autoridades señalaron que, aunque los resultados son alentadores, el reto en Michoacán requiere continuidad, inteligencia operativa y trabajo conjunto con la ciudadanía. El objetivo es consolidar un entorno de paz, frenar la impunidad y reconstruir el tejido social en las regiones más afectadas por la violencia.